Vuelve a vivir.
Hoy es el día. Sal de la cama en la que has estado dos días llorando por aquél estúpido que no supo ver en ti lo hermosa que eres, abre la puerta de tu casa y deja que la luz inunda tu salón, come todo lo que quieras sin importarte las calorías que tiene cada alimento. Y, cuando ya te sientas de nuevo persona, abre la ventana y grítale al mundo:
¡ Hoy va a ser el mejor día de mi vida!
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